Y por qué es importante saberlo.

Mejora continua. Innovación. Innovación incremental. Innovación radical. Seguro que has oído hablar de estos términos. Es más, en muchas ocasiones los habrás escuchado en una misma frase de forma indistinta, como si fuesen sinónimos.

¿Sabrías decir cuál es la diferencia entre ellos? Y lo que es más importante, ¿sabes por qué es importante el saber diferenciarlos?

Innovación: una definición compleja

El límite entre innovación y mejora continua es difuso y aunque pueda parecer que no tiene importancia el identificar si nos encontramos frente a un proceso innovador o un proceso de mejora continua, como veremos en este artículo sí que la tiene.

Si nos fijamos en la definición que da la Real Academia de la Lengua sobre la innovación veremos que es excesivamente amplia y que puede referirse tanto a un proceso de mejora continua como a uno innovador:

  1. Acción o efecto de innovar definiéndose a su vez innovar como alterar algo, introduciendo novedades.

Una definición más amplia y concreta sobre lo que es la innovación la podemos encontrar en el Manual de Oslo, una guía elaborada por la OCDE sobre Innovación.

Se entiende por innovación la concepción e implantación de cambios significativos en el producto, el proceso, el marketing o la organización de una empresa con el propósito de mejorar los resultados. Los cambios innovadores se realizan mediante la aplicación de nuevos conocimientos y tecnología que pueden ser desarrollados internamente, en colaboración externa o adquiridos mediante servicios de asesoramiento o por compra de tecnología.

Y añade:

  • La innovación implica la utilización de un nuevo conocimiento o de una nueva combinación de conocimientos existentes.

Además el Manual de Oslo hace hincapié en que se puede innovar tanto en producto como en proceso, en marketing o en organización. Veamos que definiciones da de estos 4 tipos de innovación:

Innovación de producto. Aporta un bien o servicio nuevo, o significativamente mejorado, en cuanto a sus características técnicas o en cuanto a su uso u otras funcionalidades, la mejora se logra con conocimiento o tecnología, con mejoras en materiales, en componentes, o con informática integrada.

Innovación de proceso. Se logra mediante cambios significativos en las técnicas, los materiales y/o los programas informáticos empleados, que tengan por objeto la disminución de los costes unitarios de producción o distribución, la mejora de la calidad o la producción o distribución de productos nuevos o sensiblemente mejorados. Las innovaciones de proceso incluyen también las nuevas o sensiblemente mejoradas técnicas, equipos y programas informáticos utilizados en las actividades auxiliares de apoyo tales como compras, contabilidad o mantenimiento. La introducción de una nueva, o sensiblemente mejorada, tecnología de la información y la comunicación (TIC) es una innovación de proceso si está destinada a mejorar la eficiencia y/o la calidad de una actividad de apoyo básico.

Innovación en Marketing. Consiste en utilizar un método de comercialización no utilizado antes en la empresa que puede consistir en cambios significativos en diseño, envasado, posicionamiento, promoción o tarificación, siempre con el objetivo de aumentar las ventas. La variación en el método tiene que suponer una ruptura fundamental con lo realizado anteriormente.

Innovación en organización. Cambios en las prácticas y procedimientos de la empresa, modificaciones en el lugar de trabajo, en las relaciones exteriores como aplicación de decisiones estratégicas con el propósito de mejorar los resultados mejorando la productividad o reduciendo los costes de transacción internos para los clientes y proveedores. La actualización en la gestión del conocimiento también entra en este tipo de innovación, al igual que la introducción de sistemas de gestión de las operaciones de producción, de suministro y de gestión de la calidad.

Como veremos en muchas de estas definiciones se utiliza la coletilla “nuevo o significativamente mejorado”. Lo que podríamos llegar a traducir o identificar como una innovación radical o una innovación incremental.

Si ponemos como ejemplo de la innovación de producto, estaríamos hablando de innovación incremental si lo que hacemos es mejorar las prestaciones del mismo (un móvil más potente, al que se le añade una cámara de fotos, etc.) teniendo en cuenta las demandas cada vez más exigentes del mercado y las posibilidades que la tecnología nos brinda. La innovación radical, sin embargo, crearía nuevas categorías de producto, como en su fecha fueron, los coches a motor o el iPod.

Lo mismo sucedería con el resto de categorías.

¿Y qué es la mejora continua? ¿Es lo mismo que la innovación?

Por otro lado, la definición de mejora continua está muy ligada a los conceptos de productividad y calidad y al de los sistemas de gestión o normas como la ISO 9001. Y, por tanto al Lean Manufacturing.

Podemos entender la mejora continua como un proceso sistemático y recurrente que implica la recopilación de datos, la existencia de indicadores y criterios de evaluación, de técnicas y metodologías aplicables, de estándares, etc. y cuyo objetivo es velar por la eficiencia del proceso (productividad máxima al menor coste posible) y la calidad del resultado final.

Sin embargo, ello no implica que la mejora continua no nos pueda guiar en nuestros procesos de innovación, especialmente en las áreas de proceso y organización. Cuando contamos con un sistema de gestión de calidad maduro en nuestro negocio en realidad ya estamos trabajando, en cierta manera, en innovación incremental a través de ese proceso de mejora continua.

Por qué es importante distinguir entre innovación o mejora continua

El motivo es simple. Porque ni los tiempos, ni los resultados ni los procesos son iguales.

En primer lugar, las personas indicadas para liderar o gestionar un proceso de mejora continua y otro innovador no son las mismas. A cada tipo de proyecto deberemos destinar los recursos apropiados (humanos, financieros, etc.) para maximizar las posibilidades de éxito. La innovación requiere de creatividad, de pensamiento divergente, la mejora continua de sistematización y de gestión de la información.

En segundo lugar, las herramientas y las metodologías apropiadas para un proceso y otro son diferentes. En innovación se utilizan técnicas como scrum, metodologías ágiles, desing thinking, el pensamiento lateral, etc., mientras que en los procesos de mejora continua se aplica el lean manufacturing, 9S , Kanban, Kaizen, Seis Sigma, etc.

Y por último es muy importante saber diferenciar qué es innovación y que es mejora continua para poder gestionar las expectativas al respecto. Un proceso de innovación es incierto, conlleva riesgos y, por tanto, es más fácil que fracase y no se obtengan los resultados esperados, sobre todo si pensamos en el corto plazo. Y es que el riesgo y la incertidumbre son quizá las dos grandes diferencias entre innovación y mejora continua.

Sin embargo, ambas líneas de trabajo son tremendamente necesarias y pueden (y nos atreveríamos a decir que deben) coexistir en la empresa. En un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) como el actual y cada vez más global, la competencia es tan alta que solo las empresas más competitivas sobreviven.